CLASES 2010-2011

ORQUESTA PREINFANTIL COLEGIO PETERSON
MEXICO




ESCUELA INFANTIL DE VIOLIN

INFORMACIÓN.
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Si hay un tema que siempre me ha apasionado es el cerebro y sus funciones cognitivas.

Imagino que como todo al mundo, pero en mi caso con la fortuna de que era parte del contenido de varias asignaturas de la carrera. Cuando en primero me senté al lado de mi amiga Maripaz tímidamente empezamos a comentar las asignaturas que nos iban a tocar. Al llegar a una de éstas nos dijimos: ¿qué coño es esto de la neurociencia? Ahí unimos lazos que entonces creímos eternos y que ahora sabemos están más que estrujados.

Neurociencia... muchos tardaron más en aprenderse la palabreja en sí que el recorrido para llegar a su clase entre los tres viejos edificios llenos de rajas de la facultad. Esta era la muestra viva de las diferencias de los dos hemisferios, el tema que el Punset ama tanto como yo.

En este primer año de carrera nos dijeron de todo, y todo nos lo tuvimos que creer para poder aprobar. Pero quizás lo más mágico fue cuando nos explicaron cómo tenemos el cerebro: dividido.

Según decían el cerebro humano (que no el animal) consta de dos hemisferios totalmente separados, independientes, únicamente unidos por el cuerpo calloso (algo blanco compuesto por millones de cables neuronales). Ambas partes se relacionan y trabajan de forma complementaria pero funcionan de manera muy distinta. Cada hemisferio recibe su propia realidad, percibe a su manera y hace lo que puede. Dos maneras de pensar, una verbal y otra no verbal, una creativa y otra científica, una temporal y otra espacial... una bien vista y otra marginada por nuestra cultura. Me encanta.

El hemisferio izquierdo manifestado en su mano derecha gracias a su conexión cruzada procesa la información analítica y secuencialmente, paso a paso, de forma lógica y lineal. Analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, piensa en palabras y en números. Contiene la capacidad para las matemáticas, para leer y escribir. Contiene lo que hoy en día se fomenta en la escuela y los valores de las personas inteligentes. Es el cerebrito, el empollón de clase con la montura de las gafas unidas por un celo. Conoce el tiempo y su transcurso, por qué si vas a la velocidad de la luz envejeces menos que tu gemelo que se ha quedado tan tranquilo en casa viendo la tele. Se guía por la lógica lineal y binaria (si-no, arriba-abajo, antes-después, más-menos, 1,2,3,4 etc.) Su pensamiento es convergente, el del típico científico de la iniciativa Dharma.

El hemisferio derecho, por otra parte, está especializado en la percepción global. Sintetiza la información que le llega, ve el bosque y no los árboles. Con él vemos las cosas en el espacio y cómo se combinan las partes para formar el todo. Entiende las metáforas, sueña, crea, imagina, es subjetivo y marginado por la sociedad. Pasa de razones, él es lo que siente. Experto en el procesamiento en paralelo, holístico, intuitivo en vez de lógico. Piensa en imágenes, símbolos y sentimientos. Tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva. Se monta sus propias películas, se interesa por las relaciones de los miembros de Gran hermano puesto que no le preocupan las partes en sí, sino saber como encajan y se relacionan unas con otras. También reconoce melodías y pinta. En su procesamiento de la información produce momentos de intuición sin tener que explicar las cosas en un orden lógico. Nos dice: "esto es así porque sí y no se como explicártelo con palabras". Su estilo de pensamiento es divergente, creando una variedad y cantidad de ideas nuevas más allá de los patrones convencionales. Es el que vive la experiencia de gran hermano y no le preocupa quién gane el concurso o qué dirán los que están fuera. Es el que disfruta bailando y le da igual que la Lola le nomine el viernes.

El derecho es el cerebro de una persona creativa que procesa de manera distinta al vulgo la información de qué dispone: transforma los datos viejos en nuevas creaciones transcendiendo la materia prima, como la Marbelys cuando hace sus coreografías líricas mas allá del debulé.

Sin embargo, a pesar de que hoy en día los educadores del mundo cada vez son más conscientes de la importancia del pensamiento intuitivo y creativo, el sistema escolar en general sigue estructurado por el hemisferio izquierdo. Nos sentamos en fila, existen grados, lo admirable es sacar buenas notas en matemáticas y lengua... y el cerebro derecho sigue en un segundo plano, sin preguntarse nada porque de lenguaje no entiende pero siente que algo va mal. Que seas bueno en dibujo, en música (más allá que memorizar las obras de chopin) o en gimnasia no te sirve de nada (que se lo digan a Jorge Toro). No se potencia la creatividad o la inventiva como tema aparte, y sin embargo se espera que los estudiantes desarrollen la imaginación, la percepción y la intuición por ciencia infusa como consecuencia natural del un entrenamiento verbal y analítico.

"Sabemos desde hace mucho que la ciencia no es más que uno de los métodos para estudiar el mundo que nos rodea. Otro método -complementario- es el del arte. La existencia conjunta del arte y la ciencia es en sí misma una buena ilustración del principio de complementación. Uno puede dedicarse completamente a la ciencia o vivir exclusivamente a través del arte. Ambos puntos de vista son igualmente válidos, pero tomados por separado son incompletos. La columna vertebral de la ciencia la constituye la lógica y el experimento. La base del arte es la intuición y la penetración. Pero el arte del ballet requiere una precisión matemática y, tal como escribió Pushkin, La inspiración es tan necesaria en geometría como en poesía. Ambas se complementan, en lugar de contradecirse. La verdadera ciencia es afín al arte, del mismo modo que el verdadero arte siempre incluye elementos de ciencia. Reflejan aspectos diferentes y complementarios de la experiencia humana, y sólo nos dan una idea completa del mundo cuando se utilizan juntos".
Leonid Ponomarev